El dolor crónico no es solo tisular. Estrés, sueño, miedo y kinesiofobia lo amplifican. Test del modelo biopsicosocial — 10 preguntas validadas.
El dolor crónico (>3 meses) deja de funcionar como una alarma de daño tisular. El sistema nervioso se sensibiliza y responde con dolor a estímulos cada vez más leves. Por eso dos personas con la misma lesión pueden tener experiencias de dolor radicalmente distintas — los factores psicosociales (ansiedad, estrés, miedo, contexto laboral) modulan el dolor real, no lo "inventan".
Factores que mantienen el dolor crónico: miedo al movimiento (kinesiofobia), creencias erróneas sobre el cuerpo ("tengo la espalda fastidiada"), conflicto laboral o económico ligado a la lesión, depresión o ansiedad asociada, falta de sueño, aislamiento social.
Por qué los tratamientos puramente físicos a veces no funcionan: si tratas sólo el músculo y no el cerebro que procesa ese dolor, el alivio dura horas o días. La evidencia actual apoya un enfoque biopsicosocial: terapia manual + ejercicio + educación + abordaje emocional.
Qué buscar en tratamiento: profesional formado en dolor crónico (no sólo en lesión aguda), uso de educación en neurociencia, ejercicio progresivo aunque haya dolor moderado (siempre que no aumente), y posible derivación a psicología si los factores emocionales son dominantes. Lee también: test de catastrofización del dolor.